El Quijote del Estrecho

Juanmi Armuña

El 94,43% de los contratos que se realizaron en 2007 eran temporales

Juanmi Armuña / CEUTA

El 94,43 por ciento de los contratos que se realizaron en 2007 eran temporales, según datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE), recogidos en un estudio realizado por Dimple Prem, técnico de Igualdad de Comisiones Obreras. Así, el total de contratos que se hicieron el pasado año fue de 15.481, de los que sólo el 5,56 por ciento eran indefinidos.
El estudio revela que las relaciones laborales en Ceuta están marcadas por la alta tasa de temporalidad, el primer indicador de inestabilidad en el empleo. Las mujeres y los jóvenes son las principales víctimas de este tipo de contratos.
No se registran grandes diferencias en la contratación temporal por razones de sexo. Sin embargo, hay detalles que señalan la desventaja femenina en esta aspecto. Por ejemplo, el mayor número de contratos cuya duración era menor o igual a un mes, se le realizó a mujeres en el último año.
En el otro extremo, los contratos indeterminados, la situación se invierte, registrándose más contratos masculinos que femeninos.
Es en el tramo de edad comprendido entre los 25 y los 34 años donde se registra un mayor número de contrataciones femeninas en la ciudad, con un total de 2.985. A partir de ahí, va disminuyendo el número de contrataciones en relación con la edad, hasta situarse en tan solo 167 a partir de los 55 años.
En cuanto a la estructura de la ocupación, el 89,3 por ciento de la población activa trabaja en el sector servicios, dato muy alejado del 63,3 por ciento de la media nacional. El 7,1 por ciento trabaja en la construcción, siendo más de cinco puntos inferior a la media estatal. En el sector industrial ceutí trabajan el 3,6 por ciento de los ocupados, estando casi trece puntos por debajo de la media española.
En el conjunto de la contratación no existen prácticamente diferencias entre hombres, 49,6 por ciento del total de contratos, y mujeres, 50,4 por ciento. Dentro de cada sector se aprecia que en todos se contrataron a más mujeres, menos en el sector servicios, que fue a la inversa. En 2007, tan sólo 88 mujeres trabajaron en el sector de la construcción.
Por otra parte, el estudio revela que varias peculiaridades geográficas (separación del resto del territorio nacional, y su consecuente repercusión en los costes de logística, su reducida dimensión territorial acompañada de un alto índice de densidad de población, la ausencia de materias primas y recursos naturales, la dificultad de disponer de fuentes de energía viables y económicas…) y otras de carácter socioeconómico (elevadas tasas de analfabetismo y fracaso escolar, amplios colectivos procedentes de la inmigración, la coexistencia de cuatro culturas, la falta de cualificación de la mano de obra local y la escasa representación de las mujeres en el mercado laboral) han caracterizado a la ciudad y han condicionado su economía, actuando como “freno” para un desarrollo económico equilibrado y sostenible, haciéndose especialmente patente en materia de generación de empleo.
La confluencia de estos factores ha dado lugar a una fuerte descompensación de la estructura productiva de Ceuta, convirtiéndola en una ciudad exclusivamente dependiente del sector terciario, en sus dos vertientes, servicios de no mercado (administraciones públicas), y de mercado (basados principalmente en la actividad comercial, especialmente con destino a Marruecos). En efecto, el conjunto del sector servicios genera más del 90 por ciento del valor añadido bruto de la ciudad, al tiempo que ocupa prácticamente el mismo porcentaje de trabajadores de Ceuta.
Además, destaca una escasísima presencia industrial y un casi inexistente sector primario, condicionado por las características geográficas y físicas de la ciudad. La actividad en la construcción tan sólo alcanza la mitad de peso que en el resto del territorio nacional
Ceuta se enfrenta, por tanto, a un tejido económico escasamente diversificado, excesivamente dependiente de estructuras productivas y ocupacionales del sector servicios, sin suficiente capacidad para generar un desarrollo local sostenible. Si a ello se le añade la importante crisis que viene sufriendo el comercio local durante los últimos años, la ciudad se encuentra ante “gravísimos” problemas de desempleo, debido a la imposibilidad, por parte del resto de sectores, de absorber a estos trabajadores desempleados, señala el estudio.

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