El Quijote del Estrecho

Juanmi Armuña
Archive for Noviembre 30th, 2008

El infierno de Bombay, desde el otro lado del mundo

Juanmi Armuña / CEUTA
Rocky lee la noticia sobre Bombay en 'El Faro'.

 Los ojos de todo el mundo se han centrado esta última semana en la capital económica de la India, la ciudad donde se instaló el infierno durante 62 horas en un ataque sin precedentes.

A unos 8.000 kilómetros de distancia, poco se puede contar de unos atentados que han vuelto a estremecer al mundo. Sin embargo, quienes han nacido y crecido en aquella zona del mundo castigada por el terrorismo sí pueden explicar la relación entre dos países que quedó envenenada por la disputa de Cachemira.
En un céntrico comedor de la ciudad, ‘El Faro’ conversa con Rocky, un joven de 20 años que hace casi dos llegó a Ceuta oculto en el doble fondo del salpicadero de un vehículo. Mientras se acomoda sigue las noticias, por televisión, de la llegada a la base militar de Torrejón de Ardoz de quince españoles retenidos en Bombay desde el pasado miércoles. Se alegra de no haberse producido ninguna baja de españoles y que todos hayan vuelto a casa, pero muestra su preocupación por la situación en la que se encuentra su país natal. “Ésto nunca va a cambiar. No hay razón para estar siempre poniendo bombas. Lo peor es que no vemos el final de este enfrentamiento”, afirma con voz tenue mientras espera el primer plato.
Tiene claro que los terroristas que han perpetrado los ataques son procedentes de Pakistán, “porque quieren quedarse con Cachemira”, argumenta su opinión.
A medida que se va desarrollando el almuerzo, Rocky se siente más cómodo y profundiza en el tema. Considera que Bombay ha sido el lugar escogido esta vez por los terroristas porque un atentado allí tiene más repercusión que en otro lugar del país. “Es la ciudad más grande de la India y en ella viven muchos políticos y actores, lo que la convierte en una zona muy importante del mundo”, añade.
Aunque él está muy lejos de aquel infierno, familiares suyos continúan en la India. Además, su padre, que ocupa un cargo en la Fuerza Policial de la Reserva Central (CRPF), estuvo destinado en Bombay hasta hace dos meses. “El gobierno indio cambia de lugar a los policías cada varios meses. Menos mal que ahora está trabajando en Hydrabad -a 622 kilómetros de Bombay-, ya que le podría haber tocado estar en medio del conflicto”, afirma con alivio.
Hace pocos días mantuvo una conversación telefónica con su padre, quien le mostró su preocupación. “Me dijo que le podría haber pillado allí en el momento de los ataques. Ahora está tranquilo porque en Hydrabad no hay problemas”, explica.
A la pregunta sobre la relación, en Ceuta, entre los inmigrantes indios y pakistaníes, responde que “ahora es muy tranquila”. Sin embargo, dice que en una ocasión llegó a haber más de 200 y que una vez se originó una pelea. “Ahora no hay ningún problema. Habrá unos 15 pakistaníes en Ceuta. Cuando eran más solían producirse discusiones, simplemente porque nosotros somos indios y ellos pakistaníes”, relata con un gesto de incomprensión.
Una vez finalizado el almuerzo, Rocky hojea las páginas de ‘El Faro’ dedicadas a los atentados, ya que en menos de dos años se defiende muy bien hablando en castellano e incluso es capaz de comprenderlo por escrito. “Ha sido una masacre lo que han hecho en el hotel Taj Mahal. Sólo se ven llamas”, afirma al ver las fotos.

“Los pakistaníes no somos culpables de lo que hagan los terroristas”

En el descanso del trabajo para el almuerzo, Mohamed mantiene una conversación telefónica con este medio. Pasó mucho tiempo en la ciudad autónoma, pero consiguió llegar a la península y ya tiene un trabajo en Lérida. A sus 32 años, ya ha pasado diez en España. Nació en Gujrat (Pakistán). Desde la distancia ve el conflicto muy lejano, pero lo que tiene claro es que “los pakistaníes no son los culpables”. Tampoco lo son los indios -afirma-, sino los terroristas, “que no son buenos musulmanes, sino una especie de mafia que también ataca a los pakistaníes”.
Para argumentar su posición asegura que en Pakistán también perpetran atentados. “En mi país, ponen bombas a diario en mezquitas y en hospitales, por lo que no tiene lógica decir que los pakistaníes son los culpables de lo que está ocurriendo”, añade. Además, asegura que terroristas hay “en todo el mundo, no sólo en Pakistán”. De los terroristas que perpetraron los atentados de Bombay, considera que “no buscan nada, sólo matar inocentes”. Dice que la disputa de Cachemira es cosa de los gobiernos de Pakistán y la India, y que los terroristas “poco tienen que decir ahí”.
“En Pakistán se está cada día peor -dice Mohamed-. Mi familia vive allí y está muy preocupada. Mis parientes no salen de la ciudad e incluso les da miedo ir al mercado porque en ocasiones ponen bombas y hay muchas muertes”, dice antes de despedirse para volver al trabajo.

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“Es malo forzar la salida de las tropas de Irak para cumplir un compromiso de Obama”

Juanmi Armuña / CEUTA
Luis de la Corte, en Ceuta.

Luis de la Corte, en Ceuta.

 El profesor titular de Psicología Social de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) e investigador de la Fundación Athena Intelligence Luis de la Corte Ibáñez concedió una entrevista a ‘El Faro’ para hablar de sus últimos análisis sobre  terrorismo.

–En sus últimos estudios analiza la evolución de Al Qaeda con el paso de los años, ¿qué conclusiones saca?
–Uno de los argumentos que se desarrolla en el análisis es que ha existido actividad yihadista en Europa antes del 11-S, ya durante los años 90. Algunos atentados fueron muy importantes, como los que se produjeron en Francia por parte del Grupo Islámico Armado (GIA) en 1995, cuando estaba en pleno auge la guerra de Argelia. Además, en el 2000 ya hubo intentos de atentados, entre otros lugares, en Bruselas y Estrasburgo.Sin embargo, para muchos europeos, la amenaza yihadista existe después del 11-S, cuando en realidad estos atentados se organizaron en Europa, con algunas reuniones en España y Hamburgo. También hay que tener en cuenta que buena parte de los ideólogos del islamismo yihadista más cercano a Al Qaeda estaban en Londres y siguieron ahí después del 11-S.  La actividad yihadista realizada en Irak y también, aunque en menor medida, en Afganistán, está muy alimentada por redes establecidas en Europa, que proporcionan dinero y personas para luchar en zonas de conflicto.
–¿Se han hecho más exhaustivos los controles de los servicios de inteligencia después del 11-M?
–Mucho más. Después del 11-S, la actividad policial  se incrementó de una forma considerable, pero después del 11-M, el cambio ha sido drástico. Se está haciendo una gran labor y si no hemos tenido más sustos, que no han sido pocos, ha sido porque se está llevando a cabo un trabajo exhaustivo. No es comparable el estado de seguimiento hacia el terrorista antes del 11-S, o del 11-M, que ahora.
–¿En qué estado se encuentra Al Qaeda en la actualidad?
–Hay indicios que señalan que ha habido una cierta revitalización de Al Qaeda en los últimos dos años. El nivel de actividad propagandística ha crecido mucho, al igual que el número de agresiones de grupos yihadistas autónomos. Los contactos entre Al Qaeda y los talibanes, tanto en Afganistán como en Pakistán, son indudables. Además, también utiliza los medios de comunicación y tiene sus propias redes de emisión de propaganda, cada vez más sofisticadas. Los líderes siguen emitiendo propaganda y hay colaboraciones en campos de entrenamiento en las zonas tribales de Pakistán y en los aledaños de Cachemira. Lo más preocupante de todo es que algunos de los últimos atentados apuntan a estos campos tribales, sobre todo los de julio de 2005 en el Reino Unido, ya que muchos de los que van a estos campos tienen pasaporte europeo y pueden ir y regresar. La existencia de estos lugares y la posibilidad de que estas personas vuelvan a Europa aumenta el riesgo de atentados, ya que hace posible que terroristas experimentados puedan actuar en el futuro en este continente.
–¿De qué manera influyó la intervención militar de EEUU en Afganistán en la organización de Al Qaeda?
–La intervención de EEUU y del resto de los países aliados, incluido España, desmanteló el estado talibán y con ello toda la infraestructura que Al Qaeda tenía establecida en Asia Central. Lo que ha tenido que hacer a partir de entonces ha sido sobrevivir  y buscar otros ámbitos de actuación. Se hizo mucho daño y la intervención fue muy efectiva, pero se cometieron algunos errores que, si no se hubieran cometido, todo el núcleo central de Al Qaeda estaría hoy neutralizado, bien porque hubieran muerto en combate, bien porque hubieran sido apresados. Por otro lado, el estado talibán no deja de tener pilares muy frágiles, ya que la intervención militar fue casi fatal. Hay que tener en cuenta que hasta el año 2004 no hay una recuperación clara de Al Qaeda ni de los talibanes, que después del 2001 se dedicaron a intentar sobrevivir.
–¿Se produjo una mayor presencia de Al Qaeda en Europa al huir de la intervención militar?
–Al Qaeda antes del 11-S era una organización bastante amplia pero muy horizontal. Era una red en la que las relaciones entre los miembros eran muy flexibles, hasta el punto de que hay personas que es muy difícil saber si son o no miembros de Al Qaeda o si colaboran con ella en casos puntuales. Las fronteras entre Al Qaeda y otros grupos yihadistas son difíciles de ver. Lo que pasó con la intervención en Afganistán es que perdió una parte importante de sus militantes. Unos murieron, otros se dispersaron y parte del núcleo central se trasladó a las zonas tribales de Pakistán. Se especuló durante mucho tiempo si, a partir de la intervención, Al Qaeda iba a activar células durmientes en Europa, pero este concepto, en realidad, no se corresponde con ninguna de las actividades yihadistas que luego se han materializado en Europa, ya que en este continente no había gente esperando a recibir órdenes, sino gente que podía comunicarse con Al Qaeda y estaba al día de las directrices ideológicas y estratégicas que iba marcando. Muchos de los atentados que han tenido lugar en Europa después de 2001 no se pueden atribuir a Al Qaeda en sentido literal. No  hay pruebas, sino sospechas.
–¿De qué manera va a influir la elección de Barack Obama como presidente de EEUU en la política antiterrorista del país?
–Es un gran enigma. Obama, al principio de su campaña electoral, realizó algunas declaraciones que desvelaban su gran desconocimiento sobre el fenómeno. Luego parece que ha ido adquiriendo más información y afinando su perfección sobre el asunto. Él ha dicho que quiere dar prioridad a la situación de Afganistán, lo cual me parece un acierto. Pienso que si no se hubiera producido la intervención en Irak, muchos más recursos se hubieran dedicado a Afganistán, lo que podría haber producido más éxitos desde el punto de vista militar, pero también desde el político, social y de desarrollo, porque hubiera reducido los riesgos de una recuperación talibán. Hay que ser muy prudente con la retirada de Irak, ya que una vez creado el desastre hay que arreglarlo. Comprometerse con una salida de las tropas en una fecha fija me parece un error, porque uno no puede prever cuál va a ser la situación del país cuando llegue esa fecha. Lo importante es que haya expectativas sensatas de que las autoridades militares y políticas de Irak puedan controlar el orden establecido. Probablemente los yihadistas estén esperando esa salida de las tropas americanas para volver a incrementar su actividad. Ésta podría ser una derivación de una salida demasiado forzada por un compromiso que no es necesario. Lo necesario es que se traspase cuanto antes la responsabilidad del control del país  a autoridades del mismo, siempre que éstas tengan capacidad. Hay que ver ahora si las declaraciones de irse pronto de Irak eran sólo realizadas pensando en el interés electoral o si detrás de eso hay ignorancia de la situación o un plan alternativo que no se conoce.
–¿Hay riesgo de atentado en Ceuta? ¿De qué manera ven a la ciudad los grupos terroristas?
–En el caso de los yihadistas, la propaganda que se produce desde hace mucho tiempo incluye muchísimas referencias a Ceuta y Melilla, interpretadas como ciudades ocupadas, lo que es absolutamente erróneo, pero tiene mucho atractivo y se toma en sentido literal. Hasta el punto de hacer asimilaciones de Ceuta y Melilla con Palestina. No obstante, Al Qaeda vuelve a amenazar a toda España, no sólo a las dos ciudades autónomas.
–¿Hay interés, por parte de estos grupos, en atentar en Ceuta?
–Hay un interés muy importante de Al Qaeda en el Magreb por atraer todas las simpatías posibles de cualquier sector radical instalado en el norte de África. De esta manera, para estos sectores radicales el reclamo de Ceuta y Melilla tiene mucho poder simbólico. A Al Qaeda le interesa cualquier atentado que tenga resonancia por haber víctimas musulmanas y españolas.

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