Tras nueve años en el Ejército, parece mentira que su vida profesional haya cambiado en cuestión de meses, a raíz de su aparición en la revista Interviú. Solicitó la ampliación de compromiso hasta los 45 años, aunque en el examen de valoración se le indicó que era “no idónea”. No obstante, considera que su evaluación no se realizó de manera correcta, ya que debía hacerla un superior que llevara trabajando con ella un mínimo de seis meses, y el que la realizó “no llevaba ni una semana”. Con la nostalgia que muestra al hablar del Ejército, concedió una entrevista en exclusiva a ‘El Faro’ -segunda desde su aparición en Interviú- para explicar cómo ha tenido que marcharse del Ejército. Lo tiene muy claro: no le han renovado por salir desnuda en la portada de la revista citada, algo que no se explica y seguirá sin explicárselo debido a que, para ella, no ha perjudicado en ningún momento la imagen de las Fuerzas Armadas.
–En la evaluación le dijeron que no es idónea para trabajar en el Ejército, ¿por qué piensa que se le hizo esta indicación?
–Yo siempre lo he dicho: me han echado por salir en Interviú. Ellos lo camuflan, pero lo piensa todo el mundo. Nadie ha sido capaz de decirme: Pilar, quizá hayas cambiado y no les gusta cómo trabajas. Creo que está claro.
–Se lo han dicho en el Ejército… ¿compañeros o mandos?
–Compañeros y mandos. No sólo los de mi mismo rango. Si llevo trabajando un año, lo puedo entender, porque quizá no llego donde tengo que llegar para ser idónea en el Ejército, pero después de nueve años que me digan que no soy idónea… Es difícil de entender. Muy difícil.
–¿Cuáles han sido los argumentos para decirle que no es idónea?
–Creo que ha sido por problemas físicos. Está demostrado que tengo un problema en una rodilla a causa de una caída que tuve en el Ejército. Todos los años hacemos unas pruebas físicas, y yo no las puedo hacer porque lo ha dicho un traumatólogo. Hasta el momento en el que tuve la caída, siempre había hecho las pruebas, pero ya no puedo. A día de hoy sigo con médico y me van a volver a intervenir quirúrgicamente por tercera vez.
–Supongo que en el Ejército habrá labores reservadas para personas que sufran algún problema…
–Se llama APL y es para personas con problemas psicofísicos. Yo sigo con dificultades al andar, porque me duele el pie debido a que no tengo bien la rodilla. Antes estaba trabajando de administrativa, pero hace unos seis meses me llevaron a la sección de vehículos. Conducía y desempeñaba perfectamente mi trabajo. De hecho lo he estado haciendo hasta un mes antes de irme, pero el médico me dio la baja porque me iba a operar. A mí me habrán quitado la vida militar, pero el espíritu no. Eso que lo tengan clarísimo. Yo tengo mucho más espíritu militar que muchos de los que siguen en el Ejército.
–Entonces, su problema en la rodilla no le limita a la hora de hacer su trabajo…
–Para nada. Yo era apta con limitaciones. Fue lo que me dijo el traumatólogo. No puedo correr, cosa que hecho de menos, porque aunque esté delgada eso se nota por dentro. Siempre he sido muy deportista y ahora me encuentro extraña.
–¿Disfruta de alguna indemnización por la caída que sufrió?
–No.
–¿Pensó en alguna ocasión que pudiera ocurrir ésto al salir desnuda en Interviú?
–La verdad es que no. No hice nada para que me echaran. Cuando fuí a hacerme las fotos dije que no iba a salir con insignias porque me podría perjudicar. Si llego a salir con los distintivos de Infantería, mi nombre y la bandera española si me hubieran podido echar, pero no hice nada de eso. Es más, el ministro de Defensa ya dijo en una entrevista, cuando salí por segunda vez en Interviú, que no se me podía sancionar porque se trataba de mi vida íntima y personal. Y con ella puedo hacer lo que yo quiera. Me han dado la puñalada por detrás. Este pensamiento no me lo pueden cambiar porque después de nueve años no entiendo que no sea idónea, porque he estado hasta el último momento trabajando y me hubiera quedado hasta el último día si no me hubieran dicho que me iban a operar. Yo me voy con la cabeza muy alta. Estoy supersegura de que soy buena militar y vuelvo a decir que soy mejor que muchos de los que están dentro (del Ejército).
–¿Le han dado a entender que un militar no puede tener vida social?
–Al parecer un militar no puede tener vida social. Un militar tiene responsabilidades dentro y fuera del cuartel, pero cuando sale tiene otra vida. Yo tengo una niña (Ainara) y tengo amigas para divertirme. Yo sé que cuando salgo del cuartel sigo siendo militar, pero eso no dice que yo no pueda enseñar mi cuerpo. No lo voy a hacer cuando tenga 80 años, ya que no lo compraría nadie (ríe).
–¿Considera que han querido darle una lección a la mujer militar para que, después de usted, no salga ninguna más desnuda?
–Una lección creo que no, pero en el Ejército sigue habiendo machismo. Sin embargo, allí somos iguales a todos y llevamos el mismo uniforme. A mí me han dicho que he currado en este tiempo como todos, pero hay gente que eso no lo entiende. En mi sección éramos una piña, nos llevábamos muy bien, y eso es el compañerismo. Todos eran niños y yo me sentía la princesita porque me trataban muy bien. Al final no he podido disfrutar más tiempo de ellos, ni ellos de mí, ya que no sólo pierdo yo, también ellos.
–¿Qué piensa de la imagen que ‘venden’ del Ejército, que es un futuro para los jóvenes?
–Que se contradicen un poco. Hay un anuncio que dice: “Tendrás un futuro”. No estoy de acuerdo, porque últimamente están echando a mucha gente. Hace poco salió en televisión una madre defendiendo a su hijo, a quien habían echado del Ejército… A la primera de cambio te echan a la calle y te destruyen la vida. A cada uno le va a doler lo suyo, pero yo pienso que otra persona, en mi situación, no se hubiera movido tanto como yo lo he hecho para poderme quedar. He movido cielo y tierra porque me costó mucho meterme en ésto. Lo intenté a los 16 años, falsificando la firma de mis padres.
–Falsificó la firma de sus padres para entrar en el Ejército con 16 años, ¿podría explicarnos cómo fue?
–(Saca un cigarrillo y comienza a fumar) Estábamos en el instituto y llegaron para captar a jóvenes. Nos explicaron que con 16 años se podía ingresar en la Escuela Politécnica y se pagaba al mes unas cien mil de las antiguas pesetas. Como toda mi gente es militar y lo llevo dentro, me metí.
–¿Ha aprendido algo en el Ejército?
–Tengo que reconocer que he aprendido mucho. Yo no estoy enfadada con el Ejército porque, al fin y al cabo, es una base de todo. No sé quién habrá tenido la culpa de que me vaya pero, en mi opinión, esto se ha cocido aquí. Me ha dolido mucho que digan que no soy buena militar. No lo entiendo.
–¿Le ha quedado algo por hacer y que le hubiera gustado?
–Haber ido a una misión. Me hubiera gustado mucho. Hay un video en Youtube llamado ‘Adelante. Fuerzas Armadas’, cuyas imágenes lo dicen todo: militares abrazando a inmigrantes y a niños… Es precioso.
–¿Qué misión le hubiera gustado?
–Cualquier misión humanitaria. Ir al extranjero, en especial a Kosovo o Yugoslavia. Mi hermano ha salido cinco veces, e incluso fue a ayudar cuando ocurrió el desastre del tsunami. Cuando venía y me enseñaba las fotos y los vídeos disfrutaba mucho viéndolos. Se me ha quedado ahí eso. (Se le humedecen los ojos y coge y pañuelo de su bolso). Yo soy consciente de que el Ejército está para defender a España y los españoles, y estoy segura de que si voy a una misión y un mando está en peligro, doy mi vida por él. De verdad lo digo. Para eso quiero estar en el Ejército, para ayudar a la gente. Hay muy pocas personas que harían ésto.
–Ha dicho que cuando se desnudó no pensó que la podrían echar del Ejército. ¿De haberlo sabido lo hubiera hecho?
–A esta pregunta no sé qué responder porque nunca se me pasó por la cabeza que me podrían echar. A muchísimas mujeres les gustaría posar para Interviú y yo lo conseguí siendo ellos los que se pusieron en contacto conmigo. Por otra parte, me han quitado un cachito de mi vida y de mi corazón, que es el Ejército. Es una elección muy difícil.
–¿Le ha abierto alguna puerta el desnudo en Interviú?
–Le interesaba a los programas y fue suplente en Supervivientes, que ha sido una espina que se me ha quedado clavada.
–Con su experiencia vivida, denos una definición de Ejército.
–Es un lugar en el que la persona que se meta tiene que tener vocación y no porque le haga falta el dinero, ya que aguantaría poco y estaría todo el día rajando. El Ejército para mí ha sido parte de mi vida, y aunque ya no esté lo seguirá siendo. Se lo contaré muy orgullosa a mis nietos.
–¿Qué será de su futuro?
–Yo estoy dispuesta a trabajar en cualquier cosa porque por mi niña hago lo que sea, pero va a ser muy difícil para mí adaptarme a otro trabajo sabiendo que lo que he hecho toda mi vida ha sido servir al Ejército. Es muy difícil acostumbrarme. El otro día, siendo ya civil, fuí al cuartel a despedirme y seguí tratando a los mandos como si fueran mis jefes, cuando ya no lo son.
–¿Tendrá un hueco en el mundo de la televisión?
–Si me sale algo, seguro que lo acepto, pero lo que tengo claro es que no me quiero parecer a las que salen en un programa diciendo que se han acostado con uno o con otro. Tengo que decir que no me desnudé para buscar ésto, ya que si no me hubieran echado del Ejército, hubiera seguido mucho tiempo en él. Por ejemplo, estaría encantada de trabajar en un programa como ‘El Diario de Patricia’.
–¿Se ve usted presentándolo?
–A mí me encantaría pero me descojonaría de risa porque va cada gente… (ríe). De hecho, cuando estuve en protocolo en el Ejército, me metieron porque tenía un muy buen trato con la gente. |