El Quijote del Estrecho

Juanmi Armuña
Archive for Marzo 8th, 2009

El bajón de marzo

Como diría un comparsista que se la da de artista, los carnavales se aprenden en la calle, ya sea en González de la Vega con un plato de garbanzos con chocos o en el Poblado Marinero con uno de callos. Los carnavaleros ceutíes parecen no querer depender de los actos organizados por la Viceconsejería de Festejos y aprenden a organizar los suyos propios, los que, curiosamente, han tenido más éxito este año…
Primero fue la Asociación Cultural ‘Las Etiquetas’ y el pub ‘No lo sé’ los que se animaron a organizar una ‘callada’ (de callos, no de callarse, estaría bueno en carnavales) en el Poblado Marinero, después ’Los Popi’ llenaron las calles ceutíes de la furia roja, el chiricoro ‘Caiga quien caiga’ organizó varias concentraciones e invitaron a las agrupaciones, los ensayos generales volvieron a adelantar algunas coplillas que después serían coreadas por los aficionados… Y es que a los carnavaleros ya no les importa ni saltarse las reglas y ocupar la ‘sagrada’ cuaresma. Que ya hay que atreverse. Así, la Facultad de Educación y Humanidades de Ceuta demostró ayer que el Entierro de la Caballa no es el final. Hay vida y juerga después de este. De esta manera, ciudadanos de todas las edades acudieron ayer a la cita con el IV Concurso de coplas de carnaval por el Morro y, una vez más, la Facultad volvió a ser el refugio de los aficionados a la fiesta. Y de algún que otro ‘licenciado’ en Ciencias Carnestolendas. Varias fueron las agrupaciones que participaron y que dedicaron sus últimas coplillas del año a los que asistieron al evento. Con la rumba de Martínez Ares y los ‘camarerooo’ del ‘Parrampa’ finalizó el reinado del Dios Momo. A partir de hoy, el carnavalero más afamado vuelve al olvido y la ardua tarea de volver a la rutina se apodera del que hasta ayer era considerado un artista. Y es que la vuelta al trabajo nos indica que el carnaval no dura todo el año, aunque los hechos de unos pocos sí quedan grabados en la retina del espectador y dan que hablar después de cerrar el baúl con el disfraz en su interior. No consiste en otra cosa sino en disfrutar mientras dura y en intentar sacar algo positivo para ese que no deja de latir. Guardad la toca, la gorra de Guardia Civil, los guantes blancos, las camisas dobles, la chaquetita, los escudos, las alas, la tuba, la bata, el pañuelo, la cruz y la pistola, pero no lamentéis nada de lo que habéis hecho o dicho este febrero, que se ha demostrado que así es como se hace más grande.
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