“Alí intenta ganar voluntades para conseguir el poder”
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| Escrito por Juanmi Armuña | |
![]() Julián Domínguez, cabeza visible de UPyD en Ceuta, ofreció una entrevista a ‘El Faro’ para hablar de temas de actualidad que afectan a la ciudad autónoma. En una conversación amable, definió a su partido y analizó la oposición. –¿Cómo ha acabado un médico en la política?
–No ha acabado un médico en la política, yo sigo trabajando igual y, en todo caso, la política tiene que ser para un tiempo pequeño y para un espacio temporal en el cual tú puedas aportar todas tus ideas. Esos políticos de 20 años son profesionales, pero en política se puede estar sin dejar tu trabajo. Después se vive de la política y se hacen manejos políticos. Esta es una de las razones por las que estoy aquí. Desde este punto de vista sí estoy en la política: para cambiar las cosas. –¿Cómo nació este partido en un país en el que, se supone, la izquierda y la derecha están alimentadas por PSOE y PP? –UPyD nació como una plataforma de ciudadanos, como la necesidad de encontrar un tercer partido que realmente respondiese a las necesidades que tiene España. Si el PSOE, que estaba ya en el Gobierno, y PP, como alternativa, hubiesen funcionado, UPyD no hubiera tenido la necesidad de aparecer. Es más, es lamentable, entre comillas, que hayamos tenido que aparecer, porque significa que los partidos mayoritarios no han respondido a las necesidades de los ciudadanos. Me hubiese gustado que tanto PSOE como PP hubieran hecho un bipartidismo perfeccionado, no este, imperfecto, donde gobierna el PNV, Ezquerra Republicana o, en el caso de Ceuta, varios partidos localistas, con quienes han llegado a pactar. Estos partidos alimentan sus egos, sus organizaciones y esos manejos del poder para seguir mandando. Yo creo que el único partido que ha conseguido representación parlamentaria desde que apareció la Democracia ha sido UPyD, no sólo porque está Rosa Díez, que es el mayor referente del partido, sino también por mucha gente que está en esta formación. –¿Qué ha aportado a UPyD nacer como una plataforma de ciudadanos? –Pues no nacer de un partido anterior, de ningún grupo de presión, ni de gente que tuviera dinero. Los que crearon UPyD creían en programas transversales y en que existen soluciones para la ciudadanía, un partido laico que deje los temas religiosos en la esfera privada del individuo,y un partido progresista, porque lo que quiere es avanzar y no encasillarse en los nacionalismos, regionalismos y en pequeños derechos. UPyD aporta un cambio en la forma de hacer política. –¿Cómo está el partido en la ciudad? –Muy bien, la gente nos para y nos pregunta, y no sólo esto, sino que se dirige a nosotros con temas específicos para que los tratemos, porque han visto que PSOE y PP los esconden y a los extraparlamentarios les interesan parcelas de la Democracia y de los derechos de los ciudadanos. A nosotros nos interesan, ante todo, los derechos basados en la igualdad y basados en el desarrollo de los servicios sociales, sanitarios y de la economía. Queremos que la gente viva mejor y sea más feliz. La idea es que podamos dar a los ciudadanos de Ceuta una ilusión, que está perdida en los políticos, y un cambio, en el sentido de que no piensen que todos los políticos quieren forrarse y repartir trabajo para sus familiares y amigos. –¿UPyD es un partido momentáneo o pretende echar raíces en la ciudad? –Yo creo que está claro: empezamos con poco o nada, seguimos como un partido, le dimos estructura nacional y territorial, tenemos partido nacional, nos presentamos a las elecciones generales, vascas, gallegas, y ahora vamos a las europeas, y estamos preparando un programa municipal. Hemos venido aquí para quedarnos; no somos un partido como el GIL o un partido localista que aparece y desaparece. –¿Qué le parece el pacto entre PSPC y UDCE? –Me parece que, en política, se empiezan a aclarar algunas cosas en Ceuta. Es normal que los localistas se vayan uniendo, porque tienen un proyecto común, aunque sólo para la ciudad. La idea es una visión muy pobre en un mundo en el que las comunicaciones son globales. Preparar proyectos en común exclusivamente para una ciudad de 77.000 habitantes es ridículo. –¿Pactaría UPyD con algún partido localista? –En principio nuestra idea no es pactar con ninguno. Nosotros hemos abierto los brazos a quien comparta nuestro proyecto, incluso de otros partidos. Yo creo que las ideas son muy importantes, pero el concepto de derecha e izquierda se ha superado hace mucho. El de progresismo y de reaccionalismo sí está bastante claro y el de universalismo, aún más. Por tanto, tenemos militantes que han sido del PP, CEU y PSOE y son muy progresistas. Pactar, con nadie, pero sí decir que los que crean en el progresismo deberían votar a UPyD. En Ceuta sólo hemos tenido contacto con IU, con quien hay un gran entendimiento en temas como la apertura de una aduana comercial. De esta manera, quizá con el tiempo haya en UPyD militantes de IU o de UDCE. –¿Pretende el Gobierno de Juan Vivas, con su mayoría, hacer de la Ciudad un cortijo para colocar a familiares y amigos? –Es lo que se ha aprendido en política: tener 22 asesores a pesar de la crisis, crear planes de empleo en los que miro con lupa de qué familia son los que entran, repartir a determinadas asociaciones aunque su fin no esté claramente justificado. Es una forma de política centrada en conseguir el poder para lograr sus objetivos. Así lo hacía la izquierda desde el manifiesto comunista, y ha dado lugar ahora a que el PP lo ejerza, pero desde el punto de vista empresarial. No sólo se está haciendo un cortijo en la Ciudad, sino también en otros lugares. Lo que queremos cambiar es que los partidos no sean grandes maquinarias destinadas a colocar personas para mandar, no para estar al servicio de los ciudadanos. –Pasemos a analizar a los partidos de la oposición… Comencemos con UDCE. –A mí me ha defraudado muchísimo Mohamed Alí. Primero apoya los presupuestos del Gobierno del PP desde la oposición mayoritaria, después pasa por el foro de la izquierda, y acaba pactando con el PSPC… Me parece que se trata de una flexibilidad predestinada a replicar lo mismo que hacen los partidos mayoritarios. Pretende ganar voluntades para conseguir el poder. –¿Y el PSOE? –Yo estuve en el PSOE hasta hace quince años. Para mí, es un sentimiento ambivalente. Dejé mucho tiempo de mi vida y parte de mi salud en el partido, porque lo sentía. Entiendo que el que ha abandonado la idea social-demócrata ha sido el PSOE. Yo no me he movido, el que se ha movido ha sido el partido. Por otra parte, tiene perdida la orientación respecto a las necesidades de Ceuta y vive enfrascado en su aparato de partido y atendiendo a la gestión tanto de la Delegación, como del grupo parlamentario y la ejecutiva del PSOE responden a las peticiones del partido a nivel global, no a las necesidades de los ciudadanos. ¿Dónde está el programa de un partido centenario y las ideas para solucionar los problemas de Ceuta? Nosotros las hemos aportado ya, y muchas. –¿Qué le pareció el resultado de su último congreso? –Lo que yo pude ver fue desunión y falta de progresismo. Un partido que no deja unirse a todo aquel que no haya hecho una acción delictiva contra los ciudadanos… No lo llego a entender bien, pero son una organización pública y privada. No parece que haya una organización democrática interna, se aceptó al que la comisión delegada quiso. Yo, en mi militancia en el PSOE, nunca viví la disolución de una federación ni la creación de una comisión delegada, como mucho, una gestora. –¿Ha podido motivar su profesión que su política se centre más en el ámbito sanitario? –Al haber estado vinculado con la Asociación por la defensa de la sanidad pública en Ceuta y al haber tenido cargos de gestión a nivel hospitalario o de atención primaria, quizá se vea así. Sin embargo, la realidad es muy distinta, el partido tiene propuestas de carácter fiscal, económicos, educativos, sociales, de vivienda… –¿Qué interés demuestra Rosa Díez por Ceuta? –Mucho. En 2008 se hizo una foto con un ceitil para el libro que publicó, pero no es sólo eso, sino que ella ha aportado algunas ideas fundamentales que deberían haber hecho los partidos que han mandado en España en los últimos años, como la exigencia de la Unión Europea de aplicar la cláusula democrática a Marruecos si no respeta a Ceuta como territorio y si, además, no cumple con la política de la UE, pasando por una aduana comercial, y por la negociación pesquera, explotaciones petrolíferas y la situación de expoliación que tiene el Sáhara español. Además, se preocupa por el desarrollo de la Transitoria Quinta, para que seamos iguales a los demás españoles, porque no puede ser que el voto de un vasco valga más que el nuestro o que una zona de España reciba más per cápita cuando aporta menos o más. Esto es indiferente, debería ser por otros motivos. –¿Cómo deberían ser las relaciones con Marruecos para beneficiar a Ceuta? –Las reacciones con Marruecos tienen que dar un giro radical. No ha habido ni delegados del Gobierno, con alguna excepción y ha durado muy poco tiempo, ni presidentes de la Ciudad, capaces de dar un giro para que nuestra relación comercial fuese lo suficientemente fluida. Parece mentira que no exista un tercer carril para los residentes y que no haya una posibilidad de tener nuestras actividades en Marruecos, y viceversa. Esta competencia inexistente se ha convertido en pequeños monopolios y oligopolios que han llevado a que haya entidades públicas que reciban subvenciones para seudogererar empleo, cuando tenemos el problema del transporte marítimo. Nuestra carretera general está entre Ceuta y Algeciras, y no es normal que haya que pagar un peaje para salir de una ciudad de España a otra dentro del territorio nacional. –¿Es una oportunidad o una amenaza para la ciudad la apertura del puerto de Tánger? –Todo lo que vaya apareciendo es una amenaza para Ceuta o. Había que haber reaccionado mucho antes. No puede ser que estemos ahora ganando terrenos al mar para montan contenedores y ser subsidiarios del puerto de Tánger Med o de Algeciras. Tenemos que pensar en todo lo contrario: tener un puerto que pueda competir con otros. Mientras, las comunicaciones de Marruecos hacia Ceuta son imparables. Es inconcebible que nuestro desarrollo vaya por detrás de un país que tiene siete veces menos renta per cápita que España. –¿Qué le parece la relación entre Ciudad y Delegación del Gobierno? –Es bueno que la gente se lleve bien. De ahí salen los buenos negocios, el problema es que parecen que son de cara a la galería. Se firman muchos convenios que no tienen su efecto, como los planes de empleo, cuyo fin es reinsertar a la gente en la actividad económica, y cuando acabe junio, las cifras de paro llegarán al 30 por ciento. Así, estas relaciones me parecen bien para dar soluciones, no para mantener asesores en un sitio y en otro. –¿Qué le parece el proyecto de la nueva penitenciaría? –Excelente. Me parece muy bien que se haga una cárcel nueva, porque la actual es decimonónica e inhumana. Aquí, cada vez que se hace algo bueno, se buscan problemas, pero creo que no es difícil buscar solares alternativos por si hay problemas ambientales. A favor de una cárcel nueva, por supuesto. No tienen culpa los presos que, además de ser delincuentes, se les castigue con una pena adicional, vivir hacinadamente. Además, creo que se está alarmando a la gente con las cosas que se están diciendo sobre la cárcel, cuando va a crear empleo y los presos van a estar muy bien. –¿En qué líneas cree que debería ir la reforma del REF? –En la creación de suelo industrial, en una empresa del sector secundario que cree empleo directo, en esa carretera de salida hacia Algeciras, en el tercer carril y en la aduana comercial. |



