El Quijote del Estrecho

Juanmi Armuña

Archive for the 'Opinión' Category

Pasodoble contra la convivencia inexistente

CEUTA PERSIGUE LA FAMA DE SER
UN CLARO EJEMPLO DE CONVIVENCIA,
CUNA DE LAS LIBERTADES,
DE TOLERANCIA Y PLACIDEZ

PERO LA PENA ES QUE LA CONVIVENCIA
SÓLO EXISTE EN EL NOMBRE
DE UN PREMIO FALSO QUE SE DA CADA AÑO
‘PA’ SALIR EN LA PRENSA

QUE LE PREGUNTEN A ESOS POLITIQUILLOS
QUE VAN DE LIBERALES
Y LUEGO ENTREGAN SUS MANIFESTACIONES
A MAJARAS RADICALES

LOS QUE CON GRITOS RACISTAS
FUERON QUEMANDO BANDERAS
Y AMENAZANDO AL HEBREO:
A UN HIJO DE ESTA TIERRA

PREDICABAN LIBERTAD
¡VIVA LA PAZ!, REZANDO EN UN ‘COTO PRIVADO’
CON TURBANTES EN UNA CONCENTRACIÓN
DONDE EL CRISTIANO FUE AISLADO

PREGUNTABAN SIN PARAR: ¿DÓNDE ESTARÁ EL PUEBLO CABALLA?
YO SÍ LE VI LLORANDO AQUEL 11 DE MARZO,
TAMBIÉN GRITANDO POR EL ‘NO A LA GUERRA’
Y CONTRA ETA POR EL PUEBLO VASCO

QUIERO QUE QUEDE CLARO QUE DEFENDERÉ
A ESOS NIÑOS PALESTINOS,
PERO SI BUSCAS TERROR Y SANGRE
VETE A LUCHAR, YO TE ENSEÑO EL CAMINO

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El bajón de marzo

Como diría un comparsista que se la da de artista, los carnavales se aprenden en la calle, ya sea en González de la Vega con un plato de garbanzos con chocos o en el Poblado Marinero con uno de callos. Los carnavaleros ceutíes parecen no querer depender de los actos organizados por la Viceconsejería de Festejos y aprenden a organizar los suyos propios, los que, curiosamente, han tenido más éxito este año…
Primero fue la Asociación Cultural ‘Las Etiquetas’ y el pub ‘No lo sé’ los que se animaron a organizar una ‘callada’ (de callos, no de callarse, estaría bueno en carnavales) en el Poblado Marinero, después ’Los Popi’ llenaron las calles ceutíes de la furia roja, el chiricoro ‘Caiga quien caiga’ organizó varias concentraciones e invitaron a las agrupaciones, los ensayos generales volvieron a adelantar algunas coplillas que después serían coreadas por los aficionados… Y es que a los carnavaleros ya no les importa ni saltarse las reglas y ocupar la ‘sagrada’ cuaresma. Que ya hay que atreverse. Así, la Facultad de Educación y Humanidades de Ceuta demostró ayer que el Entierro de la Caballa no es el final. Hay vida y juerga después de este. De esta manera, ciudadanos de todas las edades acudieron ayer a la cita con el IV Concurso de coplas de carnaval por el Morro y, una vez más, la Facultad volvió a ser el refugio de los aficionados a la fiesta. Y de algún que otro ‘licenciado’ en Ciencias Carnestolendas. Varias fueron las agrupaciones que participaron y que dedicaron sus últimas coplillas del año a los que asistieron al evento. Con la rumba de Martínez Ares y los ‘camarerooo’ del ‘Parrampa’ finalizó el reinado del Dios Momo. A partir de hoy, el carnavalero más afamado vuelve al olvido y la ardua tarea de volver a la rutina se apodera del que hasta ayer era considerado un artista. Y es que la vuelta al trabajo nos indica que el carnaval no dura todo el año, aunque los hechos de unos pocos sí quedan grabados en la retina del espectador y dan que hablar después de cerrar el baúl con el disfraz en su interior. No consiste en otra cosa sino en disfrutar mientras dura y en intentar sacar algo positivo para ese que no deja de latir. Guardad la toca, la gorra de Guardia Civil, los guantes blancos, las camisas dobles, la chaquetita, los escudos, las alas, la tuba, la bata, el pañuelo, la cruz y la pistola, pero no lamentéis nada de lo que habéis hecho o dicho este febrero, que se ha demostrado que así es como se hace más grande.
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120 aniversario UGT con visita de Cándido Méndez a Ceuta

Cándido Méndez y Juanmi Armuña

Cándido Méndez y Juanmi Armuña

Una gran familia. Esto ha demostrado ser UGT en el acto de celebración de su 120 cumpleaños. La esperada visita de Cándido Méndez, nueve años después de la última, fue recibida con mucho cariño. A su llegada a Ceuta pude disfrutar de una conversación con él para hablar de la entrevista que me concedió en exclusiva, para ‘El Faro de Ceuta’.

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Visita del juez Gómez Bermúdez

Juanmi Armuña y Javier Gómez Bermúdez, conversando en Ceuta
Juanmi Armuña y Javier Gómez Bermúdez, conversando en Ceuta

El magistrado Javier Gómez Bermúdez visitó la ciudad en mayo para intervenir en unas jornadas sobre inmigración que había organizado la UNED. Poco o nada podía hablar en aquellos momentos del procedimiento del 11-M, el mayor atentado de la historia de Europa. Sin embargo, la conversación que mantuvimos a su llegada al Hotel Tryp me hizo admirar aún más su trabajo y su profesionalidad, algo de lo que muchos dudaron después de la publicación del libro de su mujer, ‘La soledad del juzgador’. Demostró estar a la altura y, al no hablar del juicio hasta que no se dictara una sentencia firme, un gran respeto por las víctimas y por todas aquellas personas involucradas en el proceso.

Juanmi Armuña

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Atentado contra la música

Escrito por Juanmi Armuña
martes, 05 de febrero de 2008
En qué se ha convertido el concurso de agrupaciones del ‘Siete Colinas’? El que intenta innovar lo paga en el fallo del jurado, el certamen está controlado por la televisión pública, siguen triunfando los pasodobles dedicados a muñecos y a un cuerpo que sembró la sangre y el odio en el país… lo normal en una ciudad que sigue caminando cara al sol. Cada año nos queremos parecer más a Cádiz, pero se nos olvida lo más importante, amar y defender lo nuestro y dejarnos de idolatrar figuritas. La innovación no tiene cabida en un pueblo anclado en el tiempo. Los disfraces distintos no los entiende un público que se asemeja más al que llenaba un teatro romano, esperando que el nombre de un personaje público aparezca sobre el escenario para ser devorado por una bestia llamada ‘Carnaval de Ceuta’. Así son las carnestolendas caballas, donde los talibanes de febrero son los reyes de la ciudad.
Meses de ensayo, sacrificio, privaciones y esfuerzo que se resumen en la decisión de tres personas, elegidas por un grupo de personas cuya mayoría pertenece también a ese sector de paletos. No se valora la afinación, la originalidad, el buen gusto o la música. Se habla en un idioma diferente que en esta ciudad no se conoce. No merece la pena darle más vueltas a la cabeza. El año que viene será mejor salir con una boina, una camisa de cuadros, un pantalón de pana y una cesta de manzanas carameladas bajo el brazo y defender el nombre de ‘Plaza del Generalísimo’. Cantar un pasodoble a la mujer maltratada y otro al Santo Entierro, dos cuplés a lo bajito que es Vivas y un popurrí en el que entre cuarteta y cuarteta se diga que la ciudad paga a los musulmanes -con la palabra ‘moro’ en su sustitución, claro está, sino no se levanta el público del circo romano de sus asientos- la peregrinación a la Meca y que a los cristianos no les dan un jamón para Navidad. Y es que en Ceuta el que más quiere a su tierra es el que se cuelga la medalla de la Virgen de África e intenta separar las religiones y las culturas a merced de sus ideales políticos.
Sin embargo, hay una cosa que está por encima de un premio, la dignidad y separarse un poco de esa mentalidad ceutí. Como se decía de Inglaterra en la Euro2000, el aislamiento nos resta competitividad; como se dice en el pueblo de mi amigo, qué bonito paisaje pero que mal paisanaje.
No obstante, con unos resultados u otros, el carnaval de Ceuta seguirá su curso. El foro de la página web continuará siendo refugio para los que se ven encerrados en una guerra sin cuartel, para criticar y esconderse bajo un seudónimo con el único fin de tirar la piedra y esconder la mano. Los ‘don naides’ se creerán el epicentro de la fiesta y se sentirán indignados cuando algún periodista -con carrera o sin ella- se equivoca al dirigirse a su grupo, menospreciando el trabajo de personas que tienen que estar más pendientes en escribir un artículo de carnaval que una entrevista al presidente del Gobierno…
A veces, una fiesta que nació para criticar y cantar a la libertad se ha convertido en una ofensa a la moral y en un campo de batalla en el que cada uno defiende la libertad que le conviene.
Hay personas que hace años incluso se jugaron la vida por cantar en carnaval, como el gran Roque Guerrero. Hoy, sin embargo, hay quien forma un grupo por despecho e intenta monopolizar el carnaval. Intenciones que finalmente no se consiguen.
El carnaval continuará siendo grande, la ilusión de pisar de nuevo el escenario seguirá creciendo, los meses de ensayo y la semana de tensión antes del concurso volverá a llevar al carnavalero a un mundo mágico en el que los payasos no tienen cabida. No perdieron las mejores agrupaciones, perdió el carnaval.
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Del partido al partidismo

Escrito por Juanmi Armuña
Girondenses insultan a ceutíes.

Girondenses insultan a ceutíes.

 Lo que parecía que iba a ser una gran fiesta del fútbol se convirtió en un espectáculo lamentable en el que varios energúmenos cobardes, de esos cachorros de Ezquerra que eligen un acontecimiento deportivo para camuflarse y expresar sus ideas políticas, contagiaron a una afición que sólo ha estado con el equipo el día más importante de la temporada. Ya no sabía si estaba asistiendo a un partido o a la imagen más amarga del partidismo.

A las puertas de Cataluña ya se veían señas de rabia cuando por una de las lunas del autocar se veía una bandera de España. Hasta una trabajadora del peaje se permitió el lujo de extender su dedo corazón para advertir de lo que los ceutíes se iban a encontrar en Girona, un ambiente hostil.
Las solitarias calles girondenses a las once de la mañana daban una imagen de ciudad tranquila, aunque contrastaba con las pintadas en la sede del PP -no seré yo quien defienda las siglas de esta formación política, antes me paseo por la calle con mi bandera de South Park, pero hay que dejar claro que la libertad de creencias y de militancia no puede quedar empañada por un par de niñatos que descargan en la calle los palos que encuentran en casa-. Insultos que caían por las ventanas, de los cuales sólo se podía entender: “Como no te escondas esa bandera de mierda la voy a quemar”. Por cierto, yo creía que los insultos se habían inventado para descargar tensiones y no tener que echar mano a las manos -valga la redundancia- para solucionar las diferencias. Pero con insultos como “fils de put” se queda uno como si se comiera una ensalada y una loncha de jamón de york después de tres días sin comer. En este caso, hay que decir que el castellano es sabio, porque con dos “hijos de puta” se queda uno relajadísimo. Lo mismo pasa con las palabras “desgraciado” o “bastardo” que, si encima se les da un acento andaluz, son más eficientes que una valeriana.
Hay que dejar claro que no todo el mundo es así. Posiblemente cuando pase el tiempo recuerde mejor a ese viejecito que encontramos vestido con los colores de su equipo, o a aquella mujer que con un disfraz de lunares rojos y la cara pintada se fotografió conmigo a las puertas del Montivili.
También fueron bonitos recuerdos los que se vivieron al pasear por Girona, cuando los ancianos nos deseaban suerte y nos apretaban la mano con una sonrisa de oreja a oreja para decirnos que había hecho la mili en el Monte Hacho -pena que sólo se recuerde a Ceuta en el ámbito militar-.
De camino a Montivili un grupo de girondenses con aspecto de Action Man intentaba increpar a un grupo de ceutíes que, con sus banderas de España, se dirigían a ver el partido más importante de los últimos 29 años. Un momento de tensión al pensar que a este tipo de personas les da igual mancharse las manos por unas ideas que ni ellos mismos saben hacia dónde van. Cabezas rapadas, tatuajes de calaveras y demonios, y banderas con la esvástica era la imagen de jóvenes sin personalidad y que incluso se enfrentan a los Mossos d’Esquadra por defender algo que no sienten, sino que se les ha inculcado desde pequeños.
Quizás el control exhaustivo establecido en la puerta de la zona en la que se ubicó la afición ceutí -momento en el que me hubiera gustado ser bisexual para disfrutar del instante en el que un vigilante atractivo, que no un policía, me toca las piernas y llega hasta el trasero- debía estar en otra zona del campo, donde una bandera de España desata la ira de unas personas cuyas vidas deben estar muy vacías para sentirse orgullosos de realizar actos vandálicos.
Antes de comenzar el encuentro, un individuo salta al terreno de juego, se acerca a la grada donde están situados los ceutíes y arranca de la valla una bandera roja y gualda. Como si del juego del pañuelito se tratara, el individuo se retira trotando hacia el resto del grupo ultra y un vigilante hace como el que le persigue y no llega a tiempo. Al llegar a su destino, la bandera es pisoteada por un grupo de energúmenos que ríe y se siente orgulloso de tal acto. Momentos después, un vigilante que había impedido que quemasen la bandera, se la devuelve al aficionado caballa.
Al final del encuentro, consiguieron lo que querían, pero para seguir insultando y restregando el ascenso a un grupo de seguidores que sí había atravesado España para ver a su equipo. En vez de celebrar con los jugadores el ascenso, se dedicaron a insultar, escupir y tirar objetos a los ceutíes.
El viaje de vuelta no fue alegre, pero sí bonito. No olvidaré los tres días junto a ‘Tomatito’ y su buen humor, tampoco los seguidores que nos dieron animos al finalizar el encuentro, ni de aquel anciano disfrazado con los colores del equipo. Sin embargo, aún hay gente que no entiende que la libertad de expresión no debe quedarse en el vientre de mamá -aunque a ellos les pase-. Añoro aquellos partidos en Andalucía donde los seguidores son ‘melenudos’, ya que prefiero el pelo largo a los cabezas rapadas.
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Ya veremos quién deja de existir

Los nubarrones en el cielo y las lloviznas en la Costa del Sol -de esas que parecen que no mojan pero que al final te dejan empapado- eran una señal de que se avecinaba uno de esos chaparrones que calan los huesos. Aunque muchos cometimos el error de pensar que aquellas nubes no descargarían y que todo se iba a reducir en un amenazante pero tímido cielo, la lluvia no se hizo de rogar. La madrugada del pasado lunes la lluvia cayó hasta calarnos los huesos, como un día dijo Carlos Goñi, “cayó fría y sin compasión, una lluvia violenta y salvaje hasta hacernos dudar de si existe Dios”. Un rayo volvió a caer para segar de cuajo otro árbol más. En este caso, la banda terrorista escogió a un militar, sirviendo de excusa para aquellos que dicen que no tienen objetivos civiles. Para mí igual de macabra es un atentado contra la vida de una persona que trabaja para una despensa familiar que contra la que jura una bandera; al fin y al cabo todos somos personas y tenemos los mismos derechos. No obstante, los miembros de ETA continúan cayendo a manos de las fuerzas policiales casi a conciencia, prueba de ello es la reciente detención de varios presuntos etarras en Francia. Y es que ignoramos que la banda está formada por individuos tan vulgares –o torpes, en su caso- como los que no formamos parte de esta organización. Muchas veces creemos que la actividad terrorista requiere grandes infraestructuras o que, simplemente, se mueve en un código que no entendemos, pero es tan sencillo que para matar sólo hay que tener intención de hacerlo. Lo difícil es hacer presión sin violencia y ganar una guerra con el diálogo y la concordia, o conseguir que un proyecto minoritario, como el de ETA, se convierta en un sentimiento de todo el pueblo vasco. En ocasiones creamos mitos con nombres resonantes o motes cargados de misterio, pero no nos fijamos en el etarra de pie de calle que, refugiado en algún lugar de Francia, no tiene ni para comer o tiene que pedir para comprarse un billete de autobús. Estos individuos también forman parte de la banda, aunque a veces la sangre de una pobre víctima nos manche los ojos y nos impida ver el día a día de una organización en la que no existen genios ni intelectuales sino, simplemente, asesinos. Seguramente si desapareciera esa imagen mitificada de la banda terrorista muchos niñatos dejarían de verla como una forma de hacerse notar o de intentar escapar de una vida pobre e insignificante en la que son víctimas de su propia ignorancia. Tal como dijo Florencio Domínguez: “Contra las ensoñaciones visionarias la vacuna más efectiva puede ser una dosis de realidad”. Ya veremos quién deja de existir.

Juanmi Armuña

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Tres mujeres hay en mi vida.

Nunca llegué a imaginar que pudiera haber tres mujeres en mi vida, y menos aún tener tres sin dejar de ser fiel ni un buen hijo. En cuanto a las dos primeras, una me da su amor, la otra cariño. Una me dio la luz y la otra me entrega la luz de los ‘te quiero’ cada mañana. Para una soy un hombre, para la otra soy sólo un niño… Sin embargo, el tópico de tener dos mujeres en la vida se acabó cuando compré por internet un billete de ‘Vueling’. Desde ese momento, Pilar Gutiérrez entró en el buzón de mi vida para no dejarme en paz. Aunque sea un operador, en ocasiones actúa como una verdadera mujer, por lo que hoy en el día de su santo quisiera desearle muchas felicidades. Pertenece a una compañía que lo vende todo. Pilar es, como diría mi amigo Lara, ‘La más que vende’. Un día me ofrece material escolar –a estas alturas- y le respondí que no tengo hijos y que ya pasé por la escolarización. Evidentemente, no me hizo caso. Al día siguiente me vino con un juego de cacerolas. Si me hubiese intentado vender uno de sartenes ya que sólo se freir congelados y hacer cositas a la plancha… Lo que temo después de todo ésto es que al rechazarle tantas cosas intente conocerme mejor para saber más de mis gustos. En una ocasión estuvo varios días sin intentar venderme nada. Pensé que podría estar con el periodo. “Hoy te invitamos a lucir o regalar una amplia gama de conjuntos de collar, pendientes y pulseras, con piedras semipreciosas a un precio reducido”. Así decía el correo que me envió el pasado 9 de octubre, cuando volvió a darme la lata. Del mismo he deducido que no me querrá tanto, ya que podría haberme ofrecido piedras preciosas y no semipreciosas. Sin embargo, entiendo que no haya muy buena relación entre ambos, ya que yo nunca le he comprado nada, ni lo haré, y ella parece que no entiende mis correos. En el último mensaje que recibí, el pasado viernes, Pilar me proponía… Candela. Al principio creía que cogíamos algo más de confianza, pero al final, más de lo mismo. “Para cocinar a la plancha, a fuego lento, guardar los ingredientes a una suave temperatura poniéndolos sobre el grill superior, hacer salsas con los jugos de los alimentos, eliminar las grasas…”, decía. Después de todo, la vida con Pilar tiene algo bueno, ya que uno le coge manía a esos programitas que intentan venderte cualquier cosa e, incluso, hacerte dudar de tu propia personalidad.Volviendo al principio, nunca imaginé que tuviera tantas ganas de perder a una mujer en mi vida. Pilar, hija, ¡búscate a alguien que esté tan aburrido como tú!

Juanmi Armuña

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